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Fragmentos bilingües

Las mujeres sienten como los hombres

Charlotte Brontë · Jane Eyre

Capítulo XII

Lo que dice este capítulo

La vida de Jane en Thornfield es tranquila y monótona. A menudo sube al tejado para mirar a lo lejos y anhela un mundo más amplio y más experiencia, lo que da lugar al pasaje sobre la necesidad de acción de las mujeres. Una tarde de enero va a pie al pueblo de Hay para echar una carta. En el camino, un caballo resbala en el hielo y su jinete desconocido se tuerce el tobillo. Jane lo ayuda a volver a montar, regresa a casa y descubre que el desconocido es el señor Rochester, dueño de Thornfield.

Original en inglés

It is in vain to say human beings ought to be satisfied with tranquillity: they must have action; and they will make it if they cannot find it. Millions are condemned to a stiller doom than mine, and millions are in silent revolt against their lot. Nobody knows how many rebellions besides political rebellions ferment in the masses of life which people earth. Women are supposed to be very calm generally: but women feel just as men feel; they need exercise for their faculties, and a field for their efforts, as much as their brothers do; they suffer from too rigid a restraint, too absolute a stagnation, precisely as men would suffer; and it is narrow-minded in their more privileged fellow-creatures to say that they ought to confine themselves to making puddings and knitting stockings, to playing on the piano and embroidering bags. It is thoughtless to condemn them, or laugh at them, if they seek to do more or learn more than custom has pronounced necessary for their sex.

Traducción al español

Es inútil decir que los seres humanos deben conformarse con la tranquilidad: necesitan acción, y la crearán si no pueden encontrarla. Millones están condenados a un destino más quieto que el mío, y millones se rebelan en silencio contra su suerte. Nadie sabe cuántas rebeliones, además de las políticas, fermentan en la masa de vidas que pueblan la tierra. Se supone que las mujeres son, en general, muy tranquilas; pero las mujeres sienten igual que sienten los hombres; necesitan ejercitar sus facultades y un campo para sus esfuerzos tanto como sus hermanos; sufren por una restricción demasiado rígida, por un estancamiento demasiado absoluto, exactamente como sufrirían los hombres; y es estrecho de miras que sus semejantes más privilegiados digan que deberían limitarse a hacer pudines y tejer medias, a tocar el piano y bordar bolsos. Es irreflexivo condenarlas, o reírse de ellas, si buscan hacer más o aprender más de lo que la costumbre ha declarado necesario para su sexo.

Charlotte Brontë · Jane Eyre · Capítulo XII · ¶ 5

Traducción y notas preparadas con IA a partir del inglés para esta selección. No es una traducción oficial. Los resúmenes y comentarios no forman parte de las citas.

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